Cómo dar feedback a tus redactores de contenidos para que saquen su mejor versión

/ October 8, 2019 / No Comments / In Estrategia de contenidos / By

¿Recuerdas cuando eras pequeño y jugabas a frío y caliente para encontrar un objeto oculto?

Al escuchar «frío… muy frío… » sabías que te estabas alejando cada vez más. Y eso te desesperaba, especialmente cuando esa era la respuesta que recibías una y otra vez (¿Quién no quería ganar?).

Entonces cambiabas el rumbo alejándote del camino equivocado. Y llegaba la música celestial: «tibio… caliente… ¡te quemas!»

Te acercabas a la meta y era lo único que importaba. Si el premio era un tesoro o un calcetín viejo escondido por tu hermano, eso daba igual.

Es lo mismo que ocurre con los comentarios que haces a tus redactores de contenidos: el feedback les anima a seguir por el buen camino cuando lo están haciendo bien y a encontrar el sendero correcto cuando lo hacen mal.

Y de aquí salen dos principios básicos del feedback:

  1. Cualquier feedback es mejor que ningún feedback. Como en el juego, es muy difícil avanzar y llegar a la meta si la otra persona no nos dice nada.
  2. El feedback constructivo requiere un equilibrio entre feedback positivo y negativo. Si sólo das feedback negativo, sólo estás diciendo “frío” a tus redactores. Tendrán claro que lo están haciendo mal, pero les será más difícil averiguar cómo hacerlo mejor.

Es decir, el feedback negativo y el positivo son las dos caras de una misma moneda. Y tus redactores necesitan ambos tipos de comentarios para hacer bien su trabajo.

O en palabras de James Thornton, que dirige un equipo de redactores en Typeform:

Constant feedback is the cornerstone of a great writing team.

— James Thornton, Inspiration Content Lead at Typeform

Sabemos que el día a día en un departamento de marketing es frenético. Hemos estado en los dos lados.

No sólo hemos redactado y no hemos recibido ningún feedback o hemos recibido feedback poco constructivo, sino que también hemos contratado a  redactores y no siempre les hemos podido dar el feedback que merecían.

Pero hemos vivido, hemos aprendido y, desde entonces, hemos mejorado.

Nos hemos dado cuenta de que el feedback es una pieza clave en el resultado final y la calidad del contenido.

E igual que en el juego, hemos tenido nuestros momentos de “frío” y “caliente”, antes de encontrar la mejor manera de expresar nuestras ideas y comentarios a un redactor de contenidos.

Sobre todo, hemos aprendido a no infravalorar el poder del feedback. A veces puede parecer superfluo o incluso inútil, pero es una parte esencial de proceso que te acerca a producir contenidos de calidad y a conseguir tus objetivos de marketing de contenidos.

En este artículo te contamos cómo avanzar hacia un proceso más fluido de revisiones y cambios. O lo que es lo mismo, hacia la mejor forma de dar feedback a tus redactores de contenidos.

Invierte tiempo en dar feedback a tus redactores

Dar feedback a un redactor puede ser incómodo. Lo sabemos.

Pero es más o menos igual de incómodo que dar feedback como manager a alguien del equipo. Un estudio de Harvard Business Review (HBR) muestra que más de una tercera parte de los managers se sienten incómodos ante la posibilidad de dar feedback negativo y que la persona responda mal. 

Pero cuando encargas un contenido a un redactor, te conviertes en responsable de esa tarea. Y la obligación de dar feedback está implícita.

You owe it to your writers to give them feedback. The words and ideas that they so carefully craft deserve attention. I feel it’s a mark of respect to offer feedback on their writing. It’s very rare to get direct feedback from readers, even with online content. This means being a writer can feel very solitary, like you’re pouring your heart out in a letter then just gets chucked in the sea.

— James Thornton.

Y aunque sea tentador entrar en modo acabaré-antes-si-lo-corrijo-yo, recuerda que el feedback es una inversión de futuro. Si haces los cambios tú mismo o los dejas pasar, el redactor seguirá cometiendo indefinidamente los mismos errores. 

Dar feedback lleva tiempo, sí. O es una tarea extra al final del día, si lo quieres ver así. Pero el tiempo que ahorras no dando feedback es pan para hoy y hambre para mañana. 

Los redactores no pueden leer tu mente. Así que si algo no te gusta, tienes que decirlo claramente. Es el «frío, frío» que necesitan para entender que están haciendo algo que no es lo que esperabas. 

Reconoce lo que está bien

Fijarse más en lo negativo que en lo positivo forma parte de la naturaleza humana. Muchas veces los resultados exceden las expectativas, pero lo damos por hecho. No vemos la necesidad de apreciar ese trabajo.

Sólo cuando las cosas se tuercen levantamos la voz. Y eso es limitante.

De hecho, el mismo estudio mencionado anteriormente de HBR, muestra que los managers también se sienten incómodos al dar feedback, incluso cuando es positivo.

Estudio de HBR que muestra la incomodidad de los managers dando feedback

 

El refuerzo positivo es igual de importante (si no más) que el feedback negativo y ayuda a guiar y a motivar.

Da igual que sea un compañero de trabajo, un a agencia de marketing de contenidos o un redactor freelance. Todos los redactores del mundo necesitamos saber qué es lo que hacemos bien. 

  1. Porque eso nos ayuda a entregar más de lo mismo, y mejor. Cuando tenemos una idea clara de lo que te gusta, lo vamos a potenciar. 
  2. Porque somos humanos y necesitamos saber que se valora nuestro trabajo para trabajar motivados. 

El pro tip de James: Si gestionas un equipo de redactores de contenidos, puedes establecer un proceso en el que los redactores se den feedback entre sí. Esto ayudará a todos los redactores a mejorar y además, asegurará la coherencia en el tono y la voz de los contenidos de la marca.

Piensa en tus requerimientos de antemano

¿Necesitas que el redactor incluya enlaces a determinadas fuentes o citas célebres? ¿Que utilice determinadas palabras clave? ¿Que los párrafos sean de como máximo 3 líneas?

No hay problema, siempre que el redactor lo sepa antes de haber empezado a trabajar.

En primer lugar porque, sí, podrías decírselo después como parte del proceso de revisión y cambios. Pero ahorrarás tiempo si defines estas cosas de antemano.

El redactor podrá trabajar teniendo tus requerimientos en cuenta, en lugar de gastar un tiempo extra después. Y tú te ahorras esos comentarios en la etapa de revisión, facilitando que el proceso acabe cuanto antes.

En segundo lugar, si estás trabajando con redactores freelance o agencias de marketing de contenidos, los requerimientos que tengas podrían afectar al presupuesto que hayáis aprobado.

Y si es así, además de perder más tiempo del necesario, prepárate para comentarios incómodos.

«Es que esto no lo sabíamos y nos va a llevar más tiempo»,

«Yo había dado por hecho que…»

Incomodidad

¿La solución? Redactar un documento que especifique de forma clara cuáles son los requerimientos de la pieza y compartirlo con el redactor.

Tiempo perdido, presupuestos adicionales y malos rollos aparte, este documento te ayudará principalmente de dos maneras:

  1. Aumentando las probabilidades de que se cumplan tus expectativas desde el principio.
  2. Haciendo de referencia para ver qué puntos no se han cumplido aún. Además, si las cosas se tuercen, este documento te servirá de justificación.

Obviamente, no es necesario repetir este proceso en cada post. Pero quizás puedes hacerlo para el conjunto de contenidos del los que se vaya a encargar un nuevo redactor.

Si el proyecto es especialmente importante (una guía o ebook de formato largo, una landing page clave para tu negocio, etc.) este documento será crucial para no salirse de timings ni de presupuesto.

Piensa en ello como en una especie de briefing y completa el documento añadiendo información sobre las fases que tendrá el trabajo, los timings, los canales de comunicación y reflejando todas tus expectativas.

Pro tip: para proyectos de contenido de formato largo, acuerda la estructura sobre la que se va a trabajar antes de empezar a redactar. Cuanto más definidas queden las secciones (y mensajes principales, si quieres) menos margen de error habrá.

Lo último que quieres cuando te entregan más de 3000 palabras es darte cuenta el el último momento de que todo, de arriba a abajo, está mal.

Define un proceso de cambios

Revisiones, cambios, dudas… todos son sinónimos de first draft.

Teniendo esto en cuenta, deberías establecer un proceso lo más ágil posible para resolver dudas y efectuar los cambios necesarios.

Pero la mejor opción para ti, podría no ser la misma que para tus redactores. Por eso es importante dejar claro desde el principio cómo funcionará el proceso.

Quizás te guste resolver las dudas directamente por teléfono o quizás prefieres usar una herramienta online. Igual estás abierto a distintas opciones, pero no quieres que usen bajo ningún concepto, por ejemplo, el mail. En cualquier caso, házselo saber.

Para nosotras, la opción más práctica es dejar comentarios directamente en Google Docs. Y es nuestro método favorito por varias razones:

  1. Puedes ser muy específico con el lugar en el que quieres el cambio o en el que tienes dudas. Seleccionas la palabra o frase en cuestión y dejas el comentario. El redactor tendrá una idea mucho más clara de lo que tiene que hacer.
  2. El modo ‘edición’ te permite realizar cambios directamente sobre el texto. El redactor los verá como ‘cambios sugeridos’ y podrá aceptarlos o no.
  3. Los comentarios se responden clara y fácilmente. Te olvidas de los «respondo sobre tus comentarios/ líneas» y de las cadenas infinitas de mails.
  4. El historial de cambios y comentarios queda en el documento, por lo que son fáciles de localizar después.
  5. Si en el proyecto implica a varias personas, puedes asignarle el comentario a la persona en cuestión.

Cuando hay muchos cambios o son muy complejos, las llamadas o videollamadas pueden ser una buena alternativa a Google Docs. En estos casos, se puede avanzar más rápido con una conversación en tiempo real.

Además, piensa que el redactor se habrá pasado horas redactando el borrador y ver el documento lleno de cambios puede ser desalentador. Una conversación cara a cara ayudará a suavizar el impacto.

Pro tip: si te decantas por una llamada o videollamada, deja todos los cambios de los que quieras hablar con el redactor anotados, ya sea en comentarios o en un documento aparte. De esta manera, la llamada será mucho más eficiente. Además, el redactor no tendrá que ir anotando todo durante la llamada y podrá centrarse en entender los cambios y recibir el feedback.

Prioriza

Te entregan el primer draft de la pieza y empiezas a leerlo con emoción.

Pero enseguida te das cuenta de que no es lo que esperabas, para nada. cuando te das cuenta de que la cosa va mal. Un instinto «frío, frío, frío» se apodera de ti. Has llegado a un nivel de frío polar.

Piensas en todos los cambios que el redactor va a tener que hacer (y en cómo se los vas a explicar) y…

cabeza explotando

BAM!

Eso es lo que te pasará no sólo a ti, sino al redactor; recibir demasiado feedback puede ser desbordante.

Y por eso debes ser práctico y priorizar.

¡Pero hay tantas cosas por cambiar!

Sí, lo entendemos. Pero algunas serán un must y otras nice to have.

Empieza por los cambios que sean imprescindibles para que la pieza siga adelante. Los detalles como cambiar una palabra por otra, incluir más imágenes, insertar tweets o añadir una frase aquí o allá, es mejor dejarlos para el final.

Mejor que ordenar, sugiere

A nadie le gusta recibir órdenes. Todo el mundo quiere que su trabajo sea respetado y valorado.

Y los redactores de contenidos no son una excepción.

Siempre puedes ordenar un cambio: haz esto, haz lo otro, cambia esto, cambia lo de más allá. 

Pero imponer cambios de forma autoritaria, no te llevará muy lejos. Seguramente no se lo tome del todo bien (¿quién lo haría?) y eso se reflejará en el ambiente de trabajo.

Es perfectamente normal que quieras que las cosas se hagan según tu visión. Pero no se trata tanto de lo que dices, sino de cómo lo dices.

Aunque estés demandando un cambio, si lo planteas como una pregunta o sugerencia, el redactor se sentirá valorado, confiado y seguro. Y por lo tanto, más abierto a probar, jugar, y en definitiva, a encontrar la mejor solución.

Es tan sencillo como pasar del «hazlo así» al…

  • ¿Podrías hacerlo así?
  • ¿Qué tal si probamos a….?
  • ¿Qué te parece si…?
  • Me gustaría probar a…

Pasando de las órdenes a la culpabilidad: si el error vino de tu parte o de la suya… ¿qué más da?

Si necesitas aclarar cuál fue el origen del problema para prevenir futuros errores, hazlo. Pero evita las culpas —¿cuándo han traído las culpas algo bueno?—.

Adapta el feedback al redactor

Introvertidos, extrovertidos, directos, diplomáticos, más o menos seguros…

Está claro que no todos somos iguales, pero no siempre nos planteamos que no todos recibimos el feedback igual.

Y no se trata sólo de dar feedback siendo respetuoso o evitando herir sus sentimientos, sino de entregar esa información de la mejor manera posible para el desarrollo de ese redactor.

I like to tailor the way I deliver feedback to writers depending on the person and their personality. For example, if I’m giving feedback to someone who struggles with confidence, I would frontload the feedback with great things I’ve observed with their writing before moving to the constructive stuff. For more seasoned writers or folks I’ve worked with for some time, I feel more free to cut straight to the chase and give feedback on the areas for improvement in a piece of content. Of course, always delivering feedback respectfully and from a place of caring for people’s development.

— James Thornton

En resumen, al dar feedback a un redactor, piensa siempre en la persona que está detrás. Con tus redactores, igual que con cualquier otro compañero o socio con el que colabores, la idea es jugar siempre en el equipo win-win.

choca las cinco

Sé lo más específico posible

Los comentarios precisos y específicos son la gran clave para que el proceso de feedback y cambios sea fluido y productivo.

Porque para ti puede estar claro como el agua, pero un redactor puede tener dificultad para entender la idea que tienes en tu cabeza.

Si pides un cambio, señala el punto exacto sobre el que se debería trabajar. No es lo mismo decir «este párrafo no me convence» que «esta frase me parece un poco confusa y no sé si la entiendo bien».

Cuanto más bajes al detalle, mejor: «justo esta palabra de aquí parece demasiado compleja para nuestra audiencia, ¿podrías buscar una alternativa más simple?»

Puedes usar ejemplos para dejar claro qué tipo de cambios esperas, pero también tienen que ser específicos.

Pasar un enlace indicando «puedes seguir este modelo como inspiración» dejará al redactor preguntándose, «¿es la estructura, el tono, el formato o el ángulo lo que debo tomar como ejemplo? ¿O es todo?».

La solución es indicar con la mayor exactitud posible…

  • Qué es lo que quieres cambiar: este párrafo entero, esta frase de aquí, la palabra ‘X’
  • Por qué no te convence: suena confuso, suena complejo, la información no es correcta o exacta, la frase es demasiado larga o compleja, etc.
  • Qué es lo que se debe tomar como ejemplo (en el caso de que lo des): fíjate en la primera sección, en cómo la explica de forma sencilla y cercana.

Pon las cosas en su contexto

Para hacer bien las cosas, primero hace falta entenderlas.

Y la mejor manera de que tus redactores entiendan tus dudas y sugerencias es dándoles información de contexto.

Por ejemplo, un tipo de información crucial para el redactor es la relacionada con la audiencia: el redactor necesita saber para quién está escribiendo e, idealmente, debería tenerlo claro antes de empezara escribir.

Pero si, al leer la pieza, ves cosas que el tono, el estilo o el ángulo no son los más adecuados para la audiencia, necesitas explicarle claramente por qué, en lugar de simplemente pedir el cambio.

Además, no es lo mismo justificar una corrección desde el «yo creo que está bien» que desde un «creo que hay mucho lenguaje técnico y nuestra audiencia no se expresa así».

(Por cierto, a la hora de valorar la pieza y dar feedback, sea positivo o negativo, ten esto siempre en cuenta: que la pieza no está escrita para ti, sino para tu audiencia)

Y si los redactores necesitan contexto para entender mejor tu manera de pensar, tú también necesitas contexto para entender la suya.

Por eso puede ser una buena idea preguntarles por qué han hecho algo como lo han hecho, si hay algún motivo en particular para hacerlo así, antes de entonar el «cámbiame esto» o el «no me acaba de convencer».

Puede que sus razones te convenzan, puede que no. Pero el comentario suena más considerado y expresa que tienes su punto de vista en cuenta.

Además, la comunicación es un proceso que siempre va en dos direcciones. No hay nada mejor que confrontar tus puntos de vista con los del redactor y que ambas opiniones salgan enriquecidas del intercambio.

Don’t be afraid to be challenged, either. The great thing about writing is that it’s open to interpretation. Revel and delight in the joy of a discussion over paragraphs, sentences or even individual words. Ultimately it trains you and your team to think more discerningly when writing.

— James Thornton

About The Author Julia Gómez Cofundadora de Dear Content. De niña no tenía amigos imaginarios, sino agencias. Desde entonces ha desarrollado una obsesión por convertir todo lo que toca o escribe en tráfico y leads.
Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *