Redactores de contenidos: 30 claves para escoger al mejor

/ July 3, 2019 / No Comments / In Contenidos & SEO - Estrategia de contenidos / By

Good content is good business. 

Si tu negocio depende del tráfico orgánico, esta es una frase con la que te puedes identificar fácilmente.

En un mundo en que el SEO, el inbound y el content son cruciales para generar tráfico, leads y ventas, los redactores de contenidos son como los minerales: un nutriente esencial. 

Al menos, los buenos redactores.

El auge del marketing de contenidos ha facilitado el acceso a la profesión a perfiles de todo tipo de backgrounds. Especialmente en el caso de los redactores freelance.

Desde periodistas con años de experiencia escribiendo para los medios, hasta bloggers autodidactas, pasando por marketers con skills muy diferentes, tus posibilidades para encontrar redactores se han multiplicado.  

Y con ellas, las dudas.

Tener más opciones siempre es bueno, pero ¿por dónde empiezas? Normalmente, por estas preguntas:

¿Qué criterios debería tener en cuenta para contratar un redactor (freelance o no)? 

¿Qué diferencia a un redactor medio de uno fantástico? 

¿Cómo sé si merece la pena pagar un precio más alto?

¿Cómo puede ayudarme un buen redactor a conseguir mis objetivos?

Encontrar un redactor es fácil. Pero encontrar un buen redactor que encaje con tu proyecto, negocio y objetivos… no. 

Y aquí no deberías escatimar. La diferencia entre un redactor bueno y uno regular puede verse en los resultados de su trabajo y, consecuentemente, en los KPIs —que es de lo que va todo esto al final—.

Palabra de redactora que gestiona redactores.

Si estás buscando redactores de contenidos y vas en serio con los objetivos, el redactor ideal para tu proyecto tendrá que saber más que… redactar. Hay otros factores que deberías considerar. 

30 claves para escoger un buen redactor de contenidos

Has leído bien, 30. 

No hace falta cumplir todos y cada uno de ellos para ser un buen redactor. Pero los buenos redactores cumplen muchos (o la mayoría) de estos requisitos. 

Cuantos más cumplan, más cerca estarán de ser tu redactor ideal.

¿Listo? Vamos a meternos de lleno en qué significa ser un buen redactor.

1) Domina la parte técnica 

Los pasteleros hacen pasteles, los diseñadores diseñan y los redactores redactan; así de simple.

Pero todos ellos tienen algo en común: su técnica es impecable. 

Y eso es algo que se consigue con formación específica y experiencia —aunque a veces también llega como un don—. La triste verdad es que no todos podemos crear postres celestiales, aunque seamos adictos a Master Chef.

No todos podemos ser redactores profesionales, igual que no todos podemos ser master chef

Esto es sine qua non. 

No dominar la parte técnica —gramática, sintaxis, ortografía— no convierte a alguien en mal redactor. Pero sin este requisito, seguramente no podría considerarse un redactor profesional.

Dominar la parte técnica va más allá de conocer las normas y saber cómo aplicarlas. Hay otros aspectos que también influyen y que se consiguen con horas de redacción y edición. 

Estos son algunos:

  • Habilidad para proyectar una voz propia que puede adaptarse a la de una empresa si es necesario
  • Un estilo de redacción fluido (para pasar naturalmente de una frase a otra y de un párrafo al siguiente)
  • Capacidad lógica y para argumentar razonadamente bien

Pro tip: incluye en el proceso de selección un texto para corregir o editar. Incluye errores —comunes y menos comunes—, para evaluar sus habilidades técnicas.

En el caso de un redactor freelance, sus capacidades gramaticales y ortográficas deberían ser impecables, tanto en su portfolio como en un n artículo de prueba que le hayas encargado tú.

2) Tiene experiencia en tu sector

Esto es especialmente importante en sectores B2B en los que se producen contenidos muy técnicos para audiencias muy especializadas. 

Cuanta más experiencia tenga un redactor escribiendo sobre los temas que son relevantes para tu empresa, más facilidad tendrá para:

  • Comprender e ilustrar la esencia de una historia
  • Encontrar el ángulo perfecto para el contenido
  • Expresarse como un insider
  • Entender el lenguaje experto mientras investiga
  • Ser relevante para los lectores, ajustándose a su nivel de conocimiento
  • Identificar fuentes de información adecuadas

Eso no quiere decir que un redactor sin experiencia en tu sector no pueda crear contenidos espectaculares. Simplemente, tardará más al principio en producir el contenido.

3) Es creativo

Los redactores de contenido, igual que los periodistas, suelen usar giros y expresiones comunes en sus piezas para agilizar la escritura.

Es como si tuvieran una librería de expresiones en la cabeza, listas para escoger y usar. Y esto es precisamente lo que les permite escribir miles de palabras al día.

Pero eso no quiere decir que sean poco creativos. De hecho, la creatividad es una línea fina que separa a un redactor bueno de uno fantástico.

Un redactor de contenidos creativo se puede reconocer, entre otras cosas, por sus asociaciones. Puedes fijarte en lo siguiente:

  • Usa metáforas, analogías o ejemplos que son originales o que siempre parecen el complemento perfecto para un argumento.
  • Usa o combina palabras de forma atípica, pero con un resultado natural.
  • Busca formas de expresar una idea claramente, sin caer en tópicos.

4) Sabe investigar

Expresar datos e ideas en palabras es sólo una parte del trabajo del redactor. La más visible y por ello, la más obvia. Pero las palabras son sólo un vehículo para transmitir mensajes. 

Antes de tener algo que comunicar, hace falta tener una idea. Y para tener una idea hace falta investigar. 

Un tema puede parecer interesante, pero las historias sólo se hacen relevantes una vez que se han comprobado fuentes, referencias, opiniones… y todos los datos cuadran y están en su lugar.

Esta habilidad incluye la capacidad para contrastar fuentes, analizar e interpretar datos y entrevistar. Y este es uno de los motivos por los que los periodistas suelen ser grandes redactores de contenidos. 

5) Es un buen entrevistador

Puede que algunos redactores tengan experiencia en tu sector, pero eso no los convierte en auténticos expertos. 

Y ahí es donde entran en juego los llamados Subject Matter Experts (SMEs): expertos en un área concreta que se conocen todos los recovecos de un tema y que pueden dar a un redactor la información necesaria para crear una pieza memorable.

Y aunque conducir una entrevista puede parecer sencillo a simple vista, para recibir buenas respuestas, hay que saber hacer las preguntas correctas.

Sin esa habilidad clave, poco importa cuanto sepan los expertos: sus respuestas sonarán demasiado simples y el potencial de la pieza caerá inmediatamente.

Pro tip: si tu negocio es B2B y muy especializado, lo más probable es que el redactor de contenidos tenga que entrevistar constantemente a SMEs. Sean freelance o in-house, asegúrate de que tus redactores tienen experiencia entrevistando a expertos.

6) Tiene ojo para los detalles

Los redactores de contenidos más que buen ojo, tienen rayos X y capacidad de observación microscópica.

Esto les ayuda a ser meticulosos y les permite:

  • Evitar erratas y faltas ortográficas
  • Enfatizar el texto con negritas y cursivas en los momentos más adecuados
  • Identificar palabras repetidas o dobles espacios
  • Corregir tipografías, tamaños de texto o formatos inconsistentes
  • Ser consistente con estilos, acrónimos y abreviaciones (ej: US vs. USA, 100 millones vs. cien millones)
  • Detectar saltos abruptos en el paso de un argumento a otro

7) Tiene sentido del humor

El humor está infravalorado en el marketing de contenidos.

Y es una pena, porque crea sensación de familiaridad, elimina barreras y crea vía libre para conectar con la audiencia, llegando a su parte más emocional. 

Por no mencionar que una dosis de diversión facilita el aprendizaje, la retención y, simplemente, hace que todo sea mejor.

No es una habilidad que todo el mundo tenga de forma natural y tampoco es fácil de inculcar. 

Así que, si encuentras a un redactor que reúna la mayor parte de  requisitos y que tenga sentido del humor, no lo dejes escapar. Saca el contrato ya. 

8) Comprende la psicología humana

Un buen redactor, igual que un buen comercial, entiende de psicología. Al fin y al cabo el objetivo último de ventas y marketing (o smarketing) es el mismo: vender. 

Y para eso hace falta saber qué motiva a los lectores, qué les frena y cómo toman decisiones. 

A un buen redactor de contenidos las emociones no le son ajenas...

Por eso los textos de los redactores que entienden los principios básicos del comportamiento son más persuasivos e interesantes: porque están pensados para guiar la acción y la atención de la audiencia.

De hecho si hubiera que escoger unas pocas cualidades básicas para todo marketer, ésta sería una de ellas. 

Aparte de entender la psicología humana, un buen redactor siempre piensa en cómo aplicarla a su contenido.

Busca redactores que busquen constantemente respuestas a estas preguntas:

¿Por qué la gente se comporta como se comparta? 

¿Cómo afecta eso a mi audiencia y a mis objetivos? 

¿Cómo afecta mi forma de escribir a su comportamiento?

9) Es asertivo

Un redactor depende de otras personas para hacer bien su trabajo. Y para conseguir lo que necesita de ellas, tiene que ser asertivo.

Desde los Subject Matter Experts hasta los marketers o CMOs que coordinan su trabajo, pasando por miembros de diferentes departamentos, el redactor necesita gestionar revisiones, dudas, preguntas, comentarios y follow-ups continuamente.

Además, siempre hay fechas límite que respetar.

Si no es capaz de explicar con claridad qué necesita y para cuándo lo necesita, es probable que los objetivos y los deadlines se resientan. 

10) Sabe de SEO

La expertise principal de un redactor consiste en en convertir información pura y dura en piezas relevantes de contenido.

Es decir, estrictamente un redactor no tendría por qué analizar palabras clave.

Pero especialmente en los proyectos en los que no existe un especialista en SEO, el análisis de palabras clave y el manejo de habilidades básicas de SEO es un gran plus —a veces un must— para un redactor. 

Estas habilidades incluyen la capacidad para:

  • Encontrar las palabras clave más adecuadas para un tema relevante o al revés, encontrar temas relevantes a partir de palabras clave con volúmenes de búsqueda interesantes.
  • Entender los distintos factores que influyen en el posicionamiento. Por ejemplo, el nivel de dificultad de la palabra clave, el potencial para generar backlinks, cómo se posiciona la competencia y cómo presentar la información desde un punto de vista único, etc.
  • Potenciar el enlazado interno hacia las páginas más relevantes desde una pieza determinada de contenido.

11) Usa palabras clave de forma natural

Desde las etiquetas como el título o la meta description, hasta todo el cuerpo del texto, introducir las palabras clave en una pieza de contenido como quien no quiere la cosa tiene más de arte que de ciencia. 

Un buen contenido SEO a simple vista tiene que ser simplemente un buen contenido. Si huele a SEO, mala señal. Y si no incluye las palabras clave, peor.

Esto es muy importante si tu objetivo principal es generar tráfico con marketing de contenidos.

Los redactores de contenidos con experiencia, saben equilibrar la naturalidad con la densidad de palabras clave. Puntos extra para los que además sean capaces de usar sinónimos apropiados que aporten riqueza y variedad semántica.

12) Se ajusta a los objetivos

Una de las condiciones para cumplir los objetivos de tu estrategia de marketing de contenidos es que que cada pieza tenga un objetivo bien definido. 

Y aunque esa sea tu responsabilidad, el redactor debe ser capaz de trabajar teniendo en cuenta el objetivo todo el tiempo, sin desviarse. 

Por ejemplo, si está redactando un contenido de PR, con el objetivo de generar impactos en los medios de comunicación, tendrá que escribir de forma objetiva y enfocarse en los aspectos más noticiables del tema.

Y si está redactando una landing page con un objetivo de conversión, tendrá que usar recursos persuasivos y que potencien la la confianza, como por ejemplo datos comprobados en investigaciones, casos de estudio, citas de expertos que apoyen la tesis o testimoniales.

Pro tip: cuando empieces a trabajar con un nuevo redactor asegúrate de dejar claro y por escrito el objetivo de cada pieza. Puedes incluirlo en el propio calendario de contenidos o en cualquier herramienta de gestión de proyectos o comunicación que uséis.

13) Tiene mentalidad analítica

Un buen redactor de contenidos tiene mentalidad analítica

Analizar datos y extraer conclusiones debería ser otra de esas habilidades transversales para todo los marketers, sean de perfil técnico o creativo. 

En el caso de un redactor, esta capacidad le servirá para entender el resultado de todas sus acciones de contenido y actuar en consecuencia, pero también para analizar tendencias y descubrir temas, explotar sets de datos o hacer tests de todo tipo.

Un redactor de contenidos data-driven se preguntará constantemente cosas como:

¿Qué tipo de títulos funcionan mejor en este sector? 

¿En este sector funcionan mejor los listicles o los análisis en profundidad?

¿Cómo afecta el storytelling al engagement de mis artículos ? 

¿Mi audiencia es receptiva a jerga especializada o prefiere un lenguaje más simple?

14) Tiene experiencia en distintos tipos de contenidos

Las prioridades de marketing de contenidos no son estáticas. Más bien fluyen como las olas del mar. 

Un día buscas un redactor para tu blog, pero el siguiente puedes necesitar un ebook, una nota de prensa o una landing page.

Está bien que un redactor esté especializado, pero prioriza a los que —especializados o no— puedan demostrar que han redactado distintos tipos de contenido y siempre de calidad. 

Si no quieres multiplicar el esfuerzo, busca un buen redactor de contenidos para hoy y un buen redactor de contenidos para mañana.

15) Es buen vendedor

Aunque no lo parezca y aunque lo que escriba no suene a ventas. 

O más bien: precisamente porque no lo parece y porque lo que escribe no suena a ventas. 

Los buenos redactores de contenidos, especialmente los copywriters, pueden convencerte para que vendas tu alma al diablo sin que te des cuenta.

Y es que en el fondo, un redactor siempre está vendiendo. 

  • Tiene que vender sus propuestas de contenidos para que salgan adelante (ante sus jefes o con sus clientes). 
  • Vende sus tesis y argumentos para convertirlos en ideas que los lectores asumen como propias.
  • Encuentra los beneficios inherentes a cualquier cosa. Y los vende. 

16) Tiene nociones básicas de diseño

Las habilidades de diseño para un redactor no suelen ser un must, sino más bien un nice to have. 

Pero si tu equipo no cuenta con un diseñador profesional, un redactor de contenidos con nociones básicas de diseño puede ser una gran ventaja.

En parte, esto es lo que convierte a un redactor en un creador de contenidos todoterreno: la capacidad para adaptar la información a distintos formatos y para sacar adelante tanto un artículo de blog como una guía en pdf para generar leads.

En la era de Canva y Piktochart, ya no hace falta tener una formación específica en diseño o manejar programas técnicos para sacar adelante gráficos de apariencia casi profesional. 

Pero hay distintos niveles de complejidad. No es lo mismo crear una imagen simple para promocionar un post en las redes sociales, que crear gráficos de gran complejidad como los de Visual Capitalist.

Aunque un buen sentido estético también ayuda a mejorar los textos de una infografía.

Entonces, ¿qué es lo que necesitas? 

Un redactor que conozca las reglas básicas de composición visual, tenga cierta sensibilidad y esté acostumbrado a usar distintas herramientas de edición visual. 

17) Tiene sentido estético

Este punto está muy relacionado con el anterior. Pero en este caso no se trata de ser capaz de crear piezas gráficas, sino de tener un sentido estético que va a ayudar al redactor a mejorar el resultado final. 

Piensa en la importancia de las imágenes y las fotografías en un artículo de blog. Un redactor con cierto sentido estético buscará gráficos de calidad, que estén en armonía unos con otros y que sean coherentes con el estilo y la voz de la marca. 

Y no sólo eso, piensa en las múltiples posibilidades que existen para formatear un texto y hacerlo más legible. 

A medida que los contenidos long format ganan terreno, se hace esencial separar visualmente las porciones de texto con todos los recursos a nuestro alcance. 

Un mal formateado puede arruinar un contenido interesante y relevante. Un buen redactor lo tendrá en cuenta y jugará con:

  • Los espacios en blanco
  • El tamaño de los párrafos y las frases
  • La separación del texto en secciones y subsecciones
  • Bullet points y listas numeradas
  • Citas y otras secciones destacadas del contenido

Pro tip: pide textos long-format de prueba a tus futuros redactores y fíjate en la impresión visual que te causan, cómo de fácil te resulta leerlos. Busca diferentes formatos y recursos visuales como imágenes, citas, títulos, subtítulos, listas, etc..

18) Es buen profesor

Un buen redactor es como Whoppi Goldberg en Sister Act II: es capaz de coger un tema mundano y presentarlo de forma atractiva, interesante y que te motive a aprender y participar hasta el final.

Los buenos redactores de contenidos se parecen a los buenos profesores

Esto es algo inherente a los buenos profesores, que saben cómo explicar cosas complejas y hacer que parezcan sencillas —sea con ejemplos, analogías, imágenes, metáforas, etc.—.

Y al revés funciona igual: un buen profesor no aburre con lecciones de 1º de ESO a una audiencia que ya está en la universidad. 

Para crear una experiencia de lectura óptima, los buenos redactores tienen en cuenta cuánta información necesita el lector. Entre otras cosas, consideran:

  • Cuál es su nivel de conocimiento sobre la materia en general y sobre el tema en particular
  • Cuantas explicaciones de contexto necesita para no sentirse perdido
  • Cuánto nivel de detalle hace falta para que el contenido sea relevante

19) Sabe cómo escribir una buena introducción 

Introducciones podemos escribir todos. Pero, aunque parezca mentira, es difícil encontrar redactores que escriban introducciones top.

Puede ser por el desgaste de tener que escribir artículo tras artículo, un ejercicio en el que muchas veces se valora más la cantidad que la calidad. 

Pero también porque en una buena introducción se juntan más habilidades de las que parece a simple vista. 

Hace falta pensar como un insider en los problemas de la audiencia, entender las emociones subyacentes al tema, tener un entendimiento profundo del contexto y buena capacidad de síntesis.

Sea como sea, este es un fallo más que común en artículos de blog: empezar con datos básicos que la audiencia conoce de sobra —y en wikipedia style— .

Un buen redactor de contenidos valora esa frágil oportunidad de comenzar con fuerza la pieza. Y la aprovecha.

Fíjate en las introducciones de tus potenciales redactores. La relevancia de los primeros párrafos y su capacidad para conectar desde el primer momento puede ser un buen indicador de su calidad.

20) Es buen editor

Fuera del mundo de la redacción, se habla poco del papel de la edición en el éxito de un contenido. Y es interesante, porque es un gran papel. 

De hecho, en equipos de marketing con estrategias sofisticadas de marketing de contenidos, es habitual contar con un editor cuyo único trabajo es editar, editar y editar.

Es un trabajo a tiempo completo y consiste en corregir, re-frasear y, sobre todo, preguntarse: ¿Hay una forma mejor de decir esto?

Es como tallar una escultura: se pule un material en bruto hasta que sus formas fluyen y no queda nada por mejorar. 

Dicho esto, un buen redactor puede asumir un doble papel y convertirse en editor. En su rol de editor, será capaz de mejorar cualquier texto, entre otras cosas…

  • Eliminando las partes repetitivas o poco interesantes
  • Añadiendo detalles necesarios de contexto
  • Moviendo párrafos y frases arriba y abajo para que el texto sea fluido
  • Buscando formas originales, únicas o sencillas de expresar una idea

La capacidad de edición de un redactor brilla al editar comentarios de expertos y empleados; también de clientes, si se trata de comentarios para testimoniales, casos de uso o casos de estudio. 

Su misión en estos casos es mejorar los comentarios originales y asegurar que sean publicados bajo la forma de contundentes quotes. 

Pro tip: coge un artículo que esté relativamente bien escrito (pero que sea mejorable) y pide al redactor que estés evaluando que lo edite. No hace falta que lo redacte de nuevo, sólo que anote cambios, mejoras y ediciones.

21) Tiene instinto para identificar problemas (y soluciones)

What’s in it for me? 

Eso es lo que se preguntan tus lectores y clientes potenciales cuando se encuentran con tu contenido, sea una landing page, tu último ebook o un artículo antiguo de blog.

Los buenos redactores consiguen que la respuesta a esa pregunta sea evidente porque tienen dos conceptos de marketing grabados a fuego en su proceso de redacción: los pain points (problemas) y los benefits (soluciones).

Nunca comienzan a redactar sin haber definido cuál es el principal problema que intentan solucionar.

Y si se trata de un texto de conversión: ¿cuáles son los beneficios del producto/servicio y qué problemas de la audiencia resuelven?

Esta característica no es un extra, sino un must. Un buen redactor tiene que ser capaz de integrar esto en su proceso de producción.

Claro que este concepto puede estar más interiorizado en unos que en otros. Contrata redactores que hablen el lenguaje de los pain points y los benefits —nivel nativo—. 

22) Es serio

Ser serio no quiere decir que odie la risa o las bromas. ‘Serio’ aquí se refiere a su forma de trabajar. Y suena simple, pero es crítico.

Un redactor puede escribir como Orwell, Jane Austen o Dickens. Pero si no cumple con los deadlines o no se ajusta al objetivo, tu estrategia de contenidos se resentirá.

Además, en una persona seria y profesional se puede confiar. Lo último que quieres es un redactor que plagie, sea poco riguroso con su metodología o no compruebe la información.

Puedes hacer tus comprobaciones al principio, pero dudar permanentemente de un redactor no sería bueno para ninguno de los dos. 

Si quieres agilizar tu proceso editorial —y vivir más tranquilo— busca redactores organizados y serios que te inspiren confianza.

23) Va más allá

Un redactor de contenidos puede limitarse a cumplir órdenes. O puede ser proactivo y explorar las oportunidades que se le presentan para ir más allá.

Esto incluye:

  • Investigar sobre una noticia sobre la que podría ser interesante hablar
  • Añadir una sección relevante, que aunque no estuviera contemplada, complementa la pieza. 
  • No limitarse a los recursos que se le hayan dado y buscar más fuentes, datos, estadísticas, etc.
  • Tomar la iniciativa de analizar otras palabras clave relacionadas

Hay mil maneras de ir un poco más allá, pero al final todo se reduce a lo mismo: un redactor motivado y comprometido con la empresa estará abierto a todo lo que pueda enriquecer el proyecto. 

Pro tip: los redactores freelance además pueden aportar su visión de lo que ha funcionado o no en sus otros proyectos. Especialmente en equipos pequeños, un redactor freelance senior que vaya más allá puede ser una gran adquisición.

24) Acepta bien las críticas

Los buenos redactores suelen ser bastante perfeccionistas y pueden ser muy críticos consigo mismos. Pero es importante que además sepan encajar bien el feedback negativo. 

Y eso significa ser humilde, saber escuchar y estar abierto a reconocer que algo no es suficientemente bueno y se podría mejorar.

Un buen redactor de contenidos acepta bien las críticas

En este punto es importante que tengas en cuenta la personalidad del redactor. Muchos estudios sugieren que la creatividad, la introspección y la capacidad para comunicarse mejor por escrito vienen con el pack de la introversión.

O dicho de otra forma, muchos de los mejores redactores son introvertidos. 

Suelen ser percibidos como personas más sensibles y, en gran parte, lo son —de ahí sus capacidades artísticas y creativas—. Pero eso no significa que no puedan aguantar las críticas.

Son conocidos por su capacidad para escuchar, empatizar y concentrarse profundamente en una tarea. Así que cualquier crítica constructiva la usarán como feedback para mejorar.

25) Defiende su opinión

Una cosa es aceptar bien las críticas. Y otra no ser capaz de defender tus puntos de vista. 

Aceptémoslo, los responsables de marketing o de negocio pecan muchas veces de jugar la baza comercial cuando no toca. 

Pero hay un momento, un lugar y un formato para todo. Y cuando se nos olvida el customer journey y el objetivo de la pieza, se termina produciendo piezas que son una extraña mezcla entre educativas y promocionales.

Como dice Gary Vaynerchuk, las empresas deberían ser como el canal de televisión que que engancha a la audiencia con sus programas, no como los molestos anuncios que todo el mundo intenta evitar. 

Demasiados CTAs pueden entorpecer la lectura o una keyword repetida insistentemente puede resultar molesta para el lector.

Los redactores tienen una visión menos contaminada por la presión comercial. Y ahí es donde pueden influir: explicando su punto de vista y defendiendo el interés de la audiencia. 

26) Busca siempre el mejor ángulo

Una historia se puede contar desde muchos puntos de vista distintos. Pero no todos funcionan igual de bien.

Por eso es importante saber identificar el ángulo más adecuado para cumplir el objetivo de la pieza.

Si el objetivo es generar tráfico orgánico, es necesario encontrar un ángulo único, es decir, presentar el contenido de una manera nunca vista, que cause impresión. El ángulo puede ser tan importante como la palabra clave.

De hecho, el ángulo es un elemento clave en la redacción de contenidos SEO. 

Además, la habilidad del redactor para contar una historia desde el ángulo más adecuado es determinante para generar engagement y para el éxito de tus contenidos para los medios y de PR digital.

27) Sabe contar historias

Los redactores que saben enganchar a la audiencia, despertar sus emociones y meterla de lleno en la historia, valen su peso en oro. 

Porque, aunque todos los marketers entienden el poder del storytelling y su valor para conectar con la audiencia, no todos saben ponerlo en práctica. 

Las buenas historias comparten una serie de elementos —técnicos y emocionales— que se pueden aplicar para potenciar el efecto. Pero la realidad es que el storytelling es un arte. Y no todos lo tienen.

28) Es curioso

Mantener la capacidad de asombrarse, como cuando éramos niños, es un buen consejo en general. Pero más para los redactores. 

Los mejores redactores ven el mundo de otra manera. No lo aceptan todo sin más.

Se hacen preguntan. Desafían lo que saben.

Y esa curiosidad por todo lo que les rodea les permite hacer observaciones únicas y contar historias excepcionales.

Pro tip: si buscas un redactor a largo plazo, intenta conocer sus aficiones e intereses. Los perfiles atípicos (gente que viaja como Willy Fog, que tiene inquietudes artísticas o en áreas muy distintas) pueden indicar que detrás se encuentran personas curiosas y de mente inquieta.

29) No para de leer

¿Ciencia ficción? ¿Novela negra? ¿Histórica? No importa.

Los buenos redactores siempre están leyendo.

Esta podría parecer una característica superficial. Pero detrás de todo gran redactor se esconde un ávido lector.

Detrás de todo gran redactor de contenidos se esconde un gran lector

Este puede ser un indicador importante cuando estás contratando a un redactor con poca experiencia o en prácticas. En este caso, sus aptitudes y actitudes son mucho más importantes.

Pro tip: en la entrevista, pregúntale qué libros está leyendo ahora mismo y cuáles han sido los últimos que ha leído para hacerte una idea de cuánto lee. Puntos extra si están relacionados con el marketing o con tu industria.

30) Tiene empatía 

La base del trabajo de todo marketer es conocer a su audiencia como la palma de su mano. 

Pero no llega con ceñirse a los datos básicos del buyer persona: cuántos años tiene, en qué trabaja, qué hobbies tiene o en qué redes sociales está.

Un buen redactor trabaja con datos, pero también con triggers y emociones. 

Y ahí es donde la empatía juega un papel crucial. Tiene que ser capaz de ponerse en la piel del lector. 

 

About The Author Julia Gómez Cofundadora de Dear Content. De niña no tenía amigos imaginarios, sino agencias. Desde entonces ha desarrollado una obsesión por convertir todo lo que toca o escribe en tráfico y leads.
Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *